Esto es lo que pide (y muchas veces exige) el talento joven a las empresas

“Trabajo en una startup”. ¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando oyes a alguien que dice eso? Quizás, la emoción de poder trabajar en un proyecto dinámico; quizás, el poder compartir proyecto con perfiles internacionales; quizás, el disfrutar de mucha flexibilidad; e, incluso, quizás, el divertirse…

“Trabajo en una startup”.

¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando oyes a alguien que dice eso? Quizás, la emoción de poder trabajar en un proyecto dinámico; quizás, el poder compartir proyecto con perfiles internacionales; quizás, el disfrutar de mucha flexibilidad; e, incluso, quizás, el divertirse en la oficina con unos compañer@s de trabajo a los que consideras más que sólo eso, compañer@s de trabajo.

Trabajar en una startup parece el sueño de cualquier joven profesional que está más que dispuesto a triunfar en el mundo laboral, ¿verdad? Lo cierto es que no es oro todo lo que reluce. Según apuntan desde Founders Circle, la tasa de rotación de las startups es de 2 años.

El dato es especialmente llamativo si consideramos que la tasa de abandono voluntario de las startups es del 25%, casi el doble de la tasa del resto empresas, según apuntan desde Linkedin. ¿Por qué? ¿Qué necesitan las empresas para ganarse el compromiso del talento joven?¿Cómo conseguir enamorar y fidelizar a l@s profesionales jóvenes?

5 estrategias para enamorar al talento joven

En busca del reto constante

Tinder, Glovo, TikTok… Todas estas aplicaciones tienen una cosa en común: la inmediatez. Lo que verdaderamente engancha a las nuevas generaciones es el tener nuevos estímulos constantemente. Son adictos a la adrenalina que les supone el reto y el cambio de actividad permanente.

Las empresas que aspiren a enamorar al talento joven deberán ser capaces de proporcionar, al menos de vez en cuando, retos a su equipo. Una buena estrategia es definir un itinerario de objetivos que puedan ser cumplidos a corto plazo, que sientan que “pasan de pantalla”.

<h3Conciliación como prioridad

No hace falta estar casad@ ni tener hijos para querer tener flexibilidad horaria. Según un informe de AdQualis, para el 73% de los profesionales, la flexibilidad es la cualidad más importante a la hora de aceptar una nueva oferta laboral.

Y es que, el valor más preciado por los jóvenes es el tiempo. El talento junior quiere un empleo que le permita, por ejemplo, salir a hacer deporte al mediodía, salir del trabajo a una hora razonable poder quedar con los amigos, disponer de tiempo libre para leer un buen libro o disfrutar de su serie favorita, quieren en definitiva disfrutar de su juventud.

talento joven

Ubicación y teletrabajo

Tras la COVID-19, las empresas están afrontando una nueva crisis sin precedentes: La fuga de talento. En abril del 2021, casi cuatro millones de trabajadores/as de EEUU (el equivalente al 2,7% de toda la fuerza laboral), abandonaron voluntariamente su puesto de trabajo.

Aunque la pandemia está cada vez más superada, aún quedan ciertos resquicios que tienen visos de convertirse en nuevas costumbres perennes en nuestro comportamiento social y laboral.

El teletrabajo ha venido para quedarse y aquellas empresas que no sean capaces de ofrecer cierta flexibilidad en este tema corren el riesgo de ahuyentar al mejor talento de su industria.

Retribución 360º

Hay vida más allá de la retribución salarial. Aunque el sueldo sigue siendo un aspecto crucial a la hora de valorar nuevas oportunidades laborales, el talento joven también busca otro tipo de beneficios que van más allá del dinero.

Si bien antes se buscaba estabilidad y seguridad laboral en un puesto de trabajo; ahora prima la felicidad. Queremos ser felices y queremos que nuestras empresas no nos impidan serlo.

Beneficios laborales como disponer de apoyo psicológico, mejorar la resiliencia ante el estrés, o fomentar una alimentación saludable en la oficina son una muestra sensible de cómo la empresa materializa este compromiso con el bienestar de sus equipos.

La transparencia por bandera

Quedarse a hacer más horas “para que me vean”, ser siempre el primero en llegar a la oficina, contestar mails el fin de semana… Todas esas prácticas están en peligro de extinción. Al talento (independientemente de si es senior o junior) le interesa desarrollar su carrera profesional en un lugar en el que realmente se le valore también como persona.