¿Por qué mis emplead@s abandonan voluntariamente su puesto de trabajo?

En España, casi 85.000 trabajador@s habrán abandonado voluntariamente su puesto de trabajo antes de que termine este año, según informan medios de comunicación. ¿Por qué algun@s emplead@s abandonan voluntariamente sus puestos de trabajo? Lejos de ser un dato coyuntural fruto de la situación de excepcionalidad que hemos vivido (y…

En España, casi 85.000 trabajador@s habrán abandonado voluntariamente su puesto de trabajo antes de que termine este año, según informan medios de comunicación.

¿Por qué algun@s emplead@s abandonan voluntariamente sus puestos de trabajo? Lejos de ser un dato coyuntural fruto de la situación de excepcionalidad que hemos vivido (y estamos viviendo), estamos ante una nueva tendencia que está retando la fidelización del talento en las empresas.

En Estados Unidos, cerca de 4,3 millones de profesionales de diferentes industrias y rangos abandonaron sus puestos de trabajo en agosto del 2020. Según apuntan desde Bureau of Labor Statistics, se trata del dato más elevado desde que se tiene registro.

Paralelamente, la inestabilidad económica y la situación heredada por los continuos repuntes de la pandemia ha obligado a muchas empresas a reducir sus plantillas. En España, la tasa de desempleo aumentó un +17% en 2020 (pasó del 13,8% en 2019 a 16,2% en 2020).

Por un lado, algunas empresas tienen cada vez menos oferta de empleo y por otro, algunos emplead@s abandonan, cada vez más, sus puestos de trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué hay profesionales que, ante una situación tan complicada (emocional y económicamente) como la que vivimos, prefieren abandonar su trabajo?

Empleados abandonan

3 razones por las que personas de tu equipo están abandonando voluntariamente

La COVID-19 ha desencadenado una serie de situaciones que han llevado a los empleados y empleadas de todas las compañías hasta el agotamiento físico y mental en sus puestos de trabajo. En muchos casos, la única solución que tiene sentido para ellos es renunciar.

1. Más trabajo del que se puede asumir

Los ERTE y la pérdida progresiva de emplead@s ha mermado la capacidad y los recursos de algunos equipos. El trabajo que antes soportaba todo un departamento ahora lo deben asumir uno o dos profesionales. En muchas empresas, sus emplead@s han llegado al borde del colapso. En el caso del sector sanitario, por ejemplo, esta situación se ha visto especialmente agravada. La OMS reveló que el 45% de los sanitarios en China sufren problemas de ansiedad

Este problema, que ya está siendo diagnosticado por los psicólogos, se conoce como el Síndrome del Pensamiento Acelerado (SPA). Consiste en un tipo de ansiedad provocada por el exceso de información, actividad o preocupaciones. Según los expertos, entre el 70 y el 80% de la población desarrolla este síndrome y, en los casos más severos, puede desencadenar en crisis, ansiedad y/o depresión.

2. Menos trabajo del que se estaba acostumbrado

En el lado contrario, encontramos a aquellos perfiles profesionales que, por la naturaleza de su posición, rol o sector, la crisis sanitaria les ha obligado a disminuir sustancialmente la carga de trabajo. Aunque, a priori, pueda parecer una noticia apetecible para muchos trabajadores es, a la postre, un preludio que puede desencadenar en un desorden de su bienestar personal.

Es lo que se conoce como “boreout”. El primer síntoma de este síndrome es el de tener un peor performance en el puesto de trabajo. Según un estudio de la Universidad de Lancashire (Inglaterra), las personas aburridas, en realidad, tienen un desempeño laboral precario y cometen más errores.

“La gente que acepta trabajos que limitan sus capacidades tienen mucho más riesgo de padecer ‘boreout’ y ‘burnout’ porque hacen algo que saben de entrada que no les gusta; la única motivación es la económica y pasados los años eso empieza a pesar bastante”, explica Andrés Quinteros, psicólogo y director del Centro Psicológico CEPSIM en una entrevista del diario El País.

3. Replanteamiento de orden vital

Hay una realidad muy latente y de la que se está hablando muy poco: nuestras vidas ya nunca más volverán a ser como antes de la COVID-19. Desde que, a principios de 2019, el gobierno decretara el estado de alarma y el confinamiento, las rutinas y el día a día de millones de trabajadores y trabajadoras han cambiado radicalmente.

Actualmente, hay oficinas en las que aún no se ha vuelto al 100% de la ocupación presencial. Este hecho tiene una implicación directa en el bienestar de las personas. En muchos casos, el inicio del confinamiento se ha traducido en falta de interacción y vida social.

Durante el confinamiento, hemos tenido más tiempo para reflexionar en lo que realmente es importante y prioritario en nuestra vida. En un artículo recientemente publicado por Think With Google destacaban la evolución en Francia de las búsquedas del término “Comment Dessiner” (“Cómo dibujar” en español).

Como dibujar

El pico más elevado coincide claramente con el inicio del confinamiento y disminuye paulatinamente a medida que las restricciones van desapareciendo. El confinamiento nos ha dado la oportunidad para pensar y hacer lo que realmente nos apetece y nos hace felices.

Una lección que nos ha dejado la pandemia y con la que, seguro, deberán aprender a convivir empresas, organizaciones y ciudadanos es el nuevo orden que deben tener las cosas. Cada vez estamos menos dispuestos a abandonar aquello que realmente nos apasiona.

Apostar por el bienestar del emplead@

Para evitar la fuga de talento, las empresas deberán ser capaces de proporcionar a sus equipos un proyecto laboral que sea compatible con sus sueños y deseos. Ahora más que nunca, conviene invertir en el bienestar del emplead@.

Más allá de aspectos como la flexibilidad laboral, la conciliación, fomentar la actividad física o promover beneficios laborales, las organizaciones deben hacer una inversión en mejorar la calidad de vida de sus equipos.

La pandemia ha obligado a muchas familias a tener que escoger entre un sueldo o la familia. Existen innumerables casos de trabajador@s que han tenido severas dificultades para compaginar el cuidado de sus hijos con sus obligaciones laborales. Es en estas situaciones límite cuando nos planteamos qué es lo realmente importante.

“Si hoy fuese el último día de tu vida, ¿querrías hacer lo que vas a hacer hoy?”

Hay una frase de Steve Jobs que, creo, ha ganado mucha vigencia en la era COVID: “Si hoy fuese el último día de tu vida, ¿querrías hacer lo que vas a hacer hoy?”. Si sabes que, actualmente, tus emplead@s contestarían que NO durante varios días seguidos, tienes un problema.

Ocuparse de lo que le preocupa al emplead@

Preocuparse por el bienestar de l@s emplead@s se traduce en tener una implicación real y efectiva en su día. Y eso va mucho más allá de organizar jornadas de teambuilding y permitir hacer homeoffice uno o dos días por semana. Implica tener un cuidado real por lo que realmente preocupa.

En Estados Unidos el 41% de las compañías planea ofrecer beneficios sobre el cuidado de las personas mayores. Y es que, según un estudio recientemente publicado por Harvard, el 83% de los adultos en EE. UU. ha buscado nuevas opciones para la atención de sus seres queridos mayores.

¿Cómo mantener a mi equipo comprometido?

Para lograr un equipo comprometido, considero imprescindibles tres actitudes proactivas: escuchar, actuar y exigir. El primer paso, es escuchar qué es lo que necesitan sus emplead@s. Existen demandas por parte de l@s emplead@s que las compañías pueden resolver fácilmente si tienen una preocupación real por escucharlas.

En segundo lugar, necesitamos actuar. La transparencia y los valores éticos de la compañía son también un pilar importante para la fidelización de los equipos de trabajo. No hace tanto, los trabajadores eran capaces de invertir su vida laboral entera en empresas con las que no compartían valores y con las que, ni tan siquiera, se sentían identificados. La COVID nos ha dejado el legado de la trascendencia laboral. A las empresas ahora les toca pasar a la acción, esforzándose de verdad para crear las mejores condiciones para que el talento pueda ofrecer su mejor versión.

Finalmente hay que pedir claramente a nuestr@s emplead@s que se esfuercen con todo su potencial. La situación que están viviendo muchas empresas es complicada y si bien es cierto que las empresas deben dar el primer paso para cuidar de sus personas, éstas también pueden y deben “devolver” esta inversión de energía y recursos haciendo algo que beneficiará a su compañía y a ell@s mismos, comprometerse con su trabajo y rendir al máximo.

Estamos ante las puertas de un cambio en el mundo laboral que determinará el futuro próximo de las empresas. Entender cuáles son y cuáles serán las principales tendencias puede resultar el mejor ejercicio para asegurar el éxito.