Las personas son el corazón de las empresas

Hay frases que aunque, a priori, nos puedan recordar a un eslogan comercial, la realidad es que están cargadas de razón y significado. Es el caso de frases como la que da título a este artículo. Quizá nos parezca un tópico, pero nosotros en #AlwaysPeopleFirst, que seguimos de…

Hay frases que aunque, a priori, nos puedan recordar a un eslogan comercial, la realidad es que están cargadas de razón y significado. Es el caso de frases como la que da título a este artículo. Quizá nos parezca un tópico, pero nosotros en #AlwaysPeopleFirst, que seguimos de cerca el día a día de muchas compañías, hemos podido comprobar en incontables ocasiones que así es, que es cierto y por lo tanto, es inevitable estar de acuerdo con todas aquellas afirmaciones que defienden que las empresas las impulsan las personas. 

En las empresas, son muchos los factores que pueden mejorar –o empeorar– en función del peso y trato que se dé a los empleados. 

Creo que en los tiempos que corren cada vez son más las empresas que han adquirido conciencia en este sentido y muchas han puesto en marcha iniciativas para evitar que sean los proyectos y los resultados los que estén en el centro de la organización y, en su lugar, sea el equipo humano, que trabaja para sacar adelante el negocio, el que esté en el foco de la organización. 
He hablado en numerosas ocasiones de la importancia de que l@s emplead@s sean la prioridad absoluta. Lo hago en mis charlas, en formaciones y en este mismo blog. Todas estas veces intento plantar ejemplos reales, reflexiones o fórmulas que me han funcionado para ayudar a l@s líderes acerca de cómo orientar, conseguir el compromiso, coordinar y conducir equipos humanos. Siempre relacionando estas buenas prácticas como mecanismo para influir positivamente en la cuenta de resultados. 
Sin embargo, además de lo económico, existen muchos otros factores que mejorarán –o empeorarán– en cualquier organización en función del peso y trato que se dé a los empleados. 
Esto me lleva a pensar en un cliente. Una empresa farmacéutica a la que de repente sorprendió un grave problema de IT que dejó inoperativos muchos de los ordenadores. Este fallo tecnológico se debería haber traducido en muchos trabajadores sin poder realizar sus funciones durante varios días y en un freno de la actividad de la compañía, lo que podía suponer grandes pérdidas. Sin embargo, esto no llegó a ocurrir. ¿Sabéis por qué no? Porque los empleados, motu propio y sin que nadie se lo ordenara, tomaron la decisión de llevar al trabajo sus propios ordenadores mientras el fallo durara. Los que no tenían uno en casa recurrieron a familiares o amigos para poder llevar uno al trabajo al día siguiente. 

¿No os parece un ejemplo excepcional del compromiso de estos empleados? ¿No os parece, también, una muestra de que se trata de un equipo humano que se siente comprometido con sus líderes y con los objetivos que persigue la organización? 
Y es que, precisamente para que un hecho así ocurra –y creedme no es el único que podría contaros– la empresa y sus líderes deben de haberse sometido a un proceso de transformación real en el que asuman el concepto de empresa «employee centric». Es decir, poniendo siempre, en la medida de lo posible a sus emplead@s primero y, por lo tanto, entienden que no puede haber customer journey sin employee journey. 

Es clave saber escuchar, preocuparse por saber qué sienten los colaboradores, qué inquietudes tienen y cómo es su relación con la compañía. A todos nos gusta que nos escuchen, pero más todavía si es en el lugar en el que pasamos tantas horas de nuestro día. 
También hay que dar ejemplo y cumplir las promesas. Si nos hemos comprometido con algo o alguien, debe producirse. En caso contrario nos jugamos nuestra reputación y la confianza de nuestro equipo, pero también corremos el riesgo de que ellos en algún momento, puedan actuar de la misma forma. 
Las empresas deben cuidar a quienes trabajan en ellas, para que ellas sientan que vale la pena cuidar de la empresa. No todos los trabajadores son iguales ni pasan por las mismas etapas (personales y profesionales) al mismo tiempo. Interesarse por ellos y adelantarse a sus preocupaciones hará que los empleados se sientan más comprometidos y que mejore la cuenta de resultados de la compañía.