Durante los últimos 4 años, Google ha sido considerada como la mejor multinacional del mundo para trabajar, según el ranking anual que publica Great Place to Work. Más allá del prestigio que este nombramiento pueda suponer, ser la mejor empresa del mundo para trabajar implica que, cada año, cientos de profesionales aplican a sus posiciones vacantes y que, por tanto, Google tendrá más posibilidades de captar el mejor talento.
Tener el mejor talento es sinónimo de tener una compañía que ofrece un producto excepcional. La consecuencia más inmediata de toda esta concatenación de premisas es que la rentabilidad de Google está prácticamente asegurada. Según un estudio realizado por Gallup, las empresas que consiguen captar a los mejores candidatos experimentan un incremento de las ventas del 20%.
Llegados a este punto, parece evidente que encontrar a los mejores empleados debe convertirse en una prioridad para todas las empresas. El mercado laboral ha cambiado mucho y las aspiraciones de los jóvenes profesionales, también. Es necesario un minucioso análisis para acertar con el candidato que mejor encaje con el proyecto empresarial.
Por mi experiencia en Asics, considero imprescindibles 3 aspectos para acertar con la captación de talento para tu empresa.
Tu equipo no (sólo) quiere dinero.
Algún lector argumentará que, para tener talento en la oficina hay que invertir mucho dinero. Según la ley de la oferta y la demanda, si ofreces un salario muy competitivo tendrás una demanda muy alta de candidatos que querrán trabajar en tu empresa por ese salario y, por tanto, tendrás más posibilidades de encontrar a los candidatos ideales. Lógico ¿verdad?
Lo cierto es que esto no es así. Al menos, no del todo. En Estados Unidos, un Project Manager de Google cobra, de media, 120K dólares anuales; mientras que un Project Manager de Deloitte, cobra 140K anuales.
A pesar de existir una diferencia salarial del 16%, Google lleva desde el 2013 siendo la mejor multinacional del mundo para trabajar mientras que Deloitte ocupa la 64ª posición en el ranking.
Y esto, lo digo con todo el respeto a Deloitte, donde trabajan grandes profesionales y buenas personas.
Es necesario establecer retos.
Las nuevas generaciones de profesionales, los llamados millennials (nacidos entre el 1980 y el 2000), priorizan trabajar en aquellas empresas que ofrecen retos personales y profesionales.
Según un estudio elaborado por PwC, el 22% de los jóvenes profesionales encuestados admite que prefiere trabajar en aquellas empresas que proponen planes de Formación y Desarrollo. Sólo el 4% de los encuestados tiene como prioridad un mayor salario antes que cualquier otro tipo de beneficios laborales.
Estamos ante una oportunidad única. Las nuevas generaciones de jóvenes profesionales quieren que su trabajo tenga sentido y quieren ser parte activa en la solución de los problemas de la empresa. El objetivo del líder es plantearse qué tipo de retos puede ofrecer a su equipo para despertar su pasión e implicarlos al máximo con los proyectos profesionales de la empresa.
Debe ser buena persona.
Cuando me preguntan cuál ha sido la clave del éxito de Asics España durante estos 10 años siempre respondo lo mismo: Las personas.
Durante todos estos años, mi mayor preocupación ha sido la de formar a un equipo humano con ganas de posicionar a Asics como la mejor marca del sector. Por eso, a la hora de fichar a un candidato además, claro está, de un mínimo de aptitudes profesionales, mi nota de corte siempre ha estado en los valores humanos.
Las mejores personas con las que he trabajado han sido aquellas personas que han demostrado tener mayor energía, implicación y sentimiento de pertenencia a la empresa y, sobre todo, aquellas que han demostrado en los momentos más difíciles que puedes contar con ellas a nivel profesional y personal.
Para triunfar en el mundo empresarial tu equipo, además de ser buenos profesionales, deben ser buenas personas.
En mi oficina quiero tener a un equipo cohesionado y capaz de dar lo máximo todos los días. Cuando las cosas van bien y cuando no, cuando estamos bien en lo personal y cuando no. Porque todos nos preocupamos de todos y queremos lo mismo: llegar a los objetivos marcados y ser felices en casa y en la oficina.
La pregunta clave aquí es, ¿cómo conseguir implicación en la oficina? Lo siento, no existe ningún tipo de fórmula mágica. Simplemente, se trata de ser consecuente. Si tu estás dispuesto a involucrarte en el bienestar profesional y personal de tu equipo, ellos estarán dispuestos a hacer lo mismo por ti cuando tu lo necesites. Cada uno da lo que recibe.