¿Un algoritmo va a contratar a mi equipo?

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¿Un algoritmo va a contratar a mi equipo?

«Algoritmo: Conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema.» Esta es, según la Real Academia Española, la definición de algoritmo, una palabra que se ha colado en nuestro vocabulario y que, por lo que parece, no tiene planes de desaparecer.

 

Nos enfrentamos a los algoritmos a diario y muchas veces ni siquiera somos conscientes de que ellos están detrás de la gran mayoría de nuestras acciones cotidianas. ¿Sabes cuándo decides salir con paraguas porque tu aplicación del clima te sugiere que va a llover? Cosa de un algoritmo. ¿Cuándo no has visto un correo electrónico de tu primo porque tu gestor de mail lo ha enviado a spam? Cosa de un algoritmo. ¿Sabes cuándo el buscador de Google te corrige con un «quizá quisiste decir»? Sí, has acertado, cosa de un algoritmo.

 

Siempre han existido, pero ahora parecen estar más a la orden del día que nunca, por ejemplo, en el caso que nos ocupa hoy: los procesos de selección. Poco a poco las empresas han recurrido cada vez más a algoritmos para contratar a sus trabajadores, y en este tiempo el sistema se ha ido sofisticando.

 

¿Por qué recurrir a un algoritmo?

Quienes se han rendido a los algoritmos defienden que son capaces de contratar de una forma más efectiva y eficiente que los seres humanos. Y es que según un estudio de Harvard Business Review, a los humanos se nos da bien identificar qué características o habilidades debe tener el candidato ideal, sin embargo, solemos fallar a la hora de ponderar y valorar la información recibida.

 

Aquí es donde entraría en juego el algoritmo mejorando la decisión del ser humano. Y es que según los expertos que trabajan con este tipo de métricas, una simple ecuación es capaz de mejorar en, mínimo, un 25% la decisión tomada por los reclutadores tradicionales. ¿Quién no querría incrementar la posibilidad de contratar más eficazmente?

 

El componente emocional

Para bien o para mal en todo proceso de selección existe un factor emocional que el algoritmo no es capaz de interpretar. Es decir, el algoritmo puede resultarnos útil para encontrar a los candidatos más hábiles. Pero, ¿qué ocurre cuándo buscamos pasión en un empleado? ¿Cuándo queremos un nuevo miembro en nuestro equipo que, además de válido, esté motivado al 100%? ¿Me ayudará el algoritmo a saber si el fichaje encajará con sus compañeros?

La realidad es que estos sistemas no son capaces de leer entre líneas, de traducir logros en competencias ni de identificar el valor añadido de un candidato. No tener en cuenta las soft skills será un error si buscas crear un equipo que brille de verdad.

 

Visto lo visto, lo más idóneo sería pensar que los algoritmos son una herramienta complementaria al departamento de recursos humanos, y no un mecanismo que los sustituya. Es ideal recurrir al big data para que nos ayude a realizar un filtro previo en procesos con muchos candidatos, sin embargo, esto nunca debería terminar con la tan temida y a la vez útil entrevista de trabajo. 

 

 

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