¿Un robot va a quitarme el trabajo?

¿Un robot va a quitarme el trabajo?

Según un estudio de la Universidad de Oxford, el 47% de la fuerza de trabajo en Estados Unidos es, a día de hoy, susceptible de ser reemplazada por una máquina. En la misma línea se posiciona John Cryan, CEO de Deutsche Bank, que, para 2020, prevé sustituir a 9.000 de sus empleados por máquinas. También, Elon Musk, el billonario dirigente de Tesla, aseguró, recientemente, que “los robots son capaces de hacer las cosas mejor que los humanos”.

Aunque el panorama pinte desolador, en mi opinión, hay motivo para la esperanza. Precisamente la semana pasada reflexionaba sobre ello, cuando iba a la oficina en patinete y comprobé que no era el único que utilizaba un medio de transporte verde para ir al trabajo. Incluso, me atrevería a decir que, en ciertos puntos de la calle, se acumulaba tráfico de vehículos ecológicos (bicicletas, skates, patinetes, etc). Justo en ese momento me acordé de una anécdota personal de mis años universitarios, en la década de los 90.

tecnologia disruptiva

Ya entonces existía un encarnizado debate entre amantes y detractores de la tecnología. Fue, precisamente, en esa década cuando apareció el boom de las empresas punto-com. Muchos apuntaban que, si seguíamos con el mismo ritmo tecnológico, las generaciones venideras irían a la universidad en coches voladores… ¡30 años después, la realidad está siendo muy diferente!

“La tecnología quiere facilitar la vida a las personas y debe encajar con sus valores”

La tecnología ofrece nuevas posibilidades. ¿Pero por qué 30 años después van más universitarios en bicicleta a la universidad? Podría decirse que la tecnología que utilizan para desplazarse es más bien antigua, aunque le han dado un nuevo enfoque. La sostenibilidad, por ejemplo, que encaja más con sus valores. Y el ser sostenibles nos hace más felices.

Entonces, ¿Vamos a quedarnos sin empleo por culpa de un robot? Yo, personalmente, creo que no. En parte, porque la tecnología no es un sustitutivo sino, más bien, una palanca para hacer mejor las cosas y, de paso, hacernos sentir más felices y más alineados con lo que consideramos importante.

“La tecnología no es un sustitutivo sino, más bien, una palanca para hacer mejor las cosas y, de paso, hacernos sentir más felices.”

Un estudio de McKinsey ha analizado cuáles son los empleos que son más fáciles de ser sustituidos por la automatización. La conclusión apunta a que cuanto más técnico sea un trabajo, más fácil será aplicar una invención tecnológica para resolverlo. Sin embargo, aquellos trabajos que sean más estratégicos y creativos requieren (y requerirán) intervención humana.

De hecho, el informe aclara que las actividades que son más difíciles de sustituir por el trabajo de las máquinas, son aquellas relacionadas con la gestión y desarrollo de personas (tareas con un 9% de capacidad de ser sustituidas por tecnología) o aquellas que precisan de background para tomar decisiones, planificación o creatividad (tareas con un 18% de capacidad de ser sustituidas por tecnología).

“Las actividades que son más difíciles de sustituir por el trabajo de las máquinas, son aquellas relacionadas con la gestión y desarrollo de personas o aquellas que precisan de background para tomar decisiones, planificación o creatividad.”

Seremos estrategas de la felicidad

En mi opinión, la disrupción tecnológica no destruirá los puestos de trabajo. Más bien revolucionará el paradigma de la empleabilidad actual. En vez de buscar constante y solamente la rentabilidad de las empresas, se buscará ser más competitivos en la creación de felicidad por parte de esas empresas. Felicidad de empleados y de consumidores. Así, los líderes de las compañías nos convertiremos en estrategas de la felicidad y nuestro trabajo consistirá en buscar la manera más eficiente para conseguir que los avances tecnológicos logren dar respuestas a las necesidades de los empleados o de los consumidores.

No olvidemos que, detrás de una gran innovación, hay una, o un grupo, de personas. Parece obvio pensar que, cuanto más feliz y motivada esté esta persona en su puesto de trabajo, mayor será la innovación que podrá aportar. Para mí, un argumento que respalda la idea de que la transformación digital está más cerca de gestionar felicidad que de producir productos o servicios, está en el modelo de negocio de la mayoría de las empresas advenidas gracias a las innovaciones técnicas. La clave de su éxito es que son empresas que basan su modelo de negocio en la felicidad del consumidor y en facilitarle la vida y no solo en la productividad. Hace un par de semanas vi una publicación en LinkedIn que me llamó la atención.

En el anterior paradigma, las innovaciones técnicas se utilizarían para producir más coches (en el caso de Uber) o para construir más casas (en el caso de Airbnb). Sin embargo, nada de esto está ocurriendo. Efectivamente, algo interesante está pasando y somos unos auténticos privilegiados por poder vivir en esta época. La época del nacimiento de los Lideres de la Felicidad.

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