Empresas ‘Fake it till you make it’ ¿Conoces alguna?

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Empresas ‘Fake it till you make it’ ¿Conoces alguna?

Para responder a la pregunta que te planteo en el titular de este artículo necesitaremos primero aclarar este concepto anglosajón del que tanto se ha hablado en los últimos años.

En su traducción más literal la frase hecha Fake it till you make it nos invita a fingirlo hasta que lo logremos. No te alarmes, no se trata de que de repente empieces a comportarte como alguien que no eres. Más bien se trataría de visualizar qué aptitudes y habilidades queremos mejorar y actuar como si ya formasen parte de nosotros.

Este proceso –al menos al principio– requiere de un trabajo extra para forzar una personalidad que no es la nuestra. Según los expertos, con el tiempo terminaremos por asumir ese comportamiento, digamos ficticio, como propio. Es decir, habremos fingido hasta lograrlo.

Para entenderlo bien, quizá sea adecuado ilustrarlo con un ejemplo: imagina que tu reto es estar más seguro de ti mismo. Si seguimos el principio de Fake it till you make it actuaremos como si nos sobrara la confianza y adquiriremos rasgos propios de las personas que lo son. Solo así –y siempre según los expertos– conseguiremos nuestro objetivo.

Pues bien, esta técnica también la emplean algunas empresas. Hasta aquí todo es aceptable, pero ¿qué ocurre cuando esta imagen es solo fachada o una campaña de marketing muy bien pensada? Hablamos de empresas que, a priori, plantean un escenario de facilidades que pueden ser muy atractivas para llamar la atención de los mejores trabajadores (flexibilidad horaria, espacios abiertos, ambiente distendido, …), pero que, al poco tiempo, estos descubren que la realidad está lejos de esa ficción.

 

El engaño pasa factura

Y es que, si somos como actuamos, ¿no debería ser sencillo mantener estos principios con el tiempo?  Efectivamente, así debería ser, pero si vamos de farol antes o después vamos a perder. De hecho, lo estamos viendo últimamente en empresas que han perdido parte de su reputación, credibilidad y hasta la confianza de sus clientes, por quedarse en las apariencias.

Hoy en día esto se traduce en un menor compromiso por parte de los equipos, que pierden la confianza en la empresa y sus líderes; una mala reputación interna y externa, que acaba viéndose reflejada en redes sociales y, finalmente, en un descenso de las ventas y beneficios. Aprende de tus fallos y aprovecha tu experiencia, es mejor asumir nuestras flaquezas honestamente y esforzarnos por mejorarlas. El público es más comprensivo y tendrá un impacto menos negativo en nuestra compañía.

 

¿Cómo identificarlas?

Llegados a este punto ya podemos ayudarte a responder a la pregunta del titular y darte algunas claves para identificar a aquellas empresas que tienen más de fake que de realidad.

 

1.Menos web y más redes sociales

La página web de una empresa vendría a ser el recibidor de cualquiera de nuestras casas y todos somos más o menos conscientes que esa es la primera imagen que los invitados tienen de nosotros, así que nos esforzaremos por dejarla perfecta para que las visitas se lleven una buena primera impresión.
Por esta misma razón cuando quieras saber algo de una compañía no te quedes solo en su home. Busca en Google, rastrea sus publicaciones en redes sociales y pregunta opiniones a colegas en Linkedin. Fíjate en qué dicen sus trabajadores actuales, los anteriores y hasta sus proveedores. Solo así obtendrás una foto completa.

 

2. ¿Qué pasa con los directivos?

No te limites a investigar a la compañía, los que trabajan en ella también pueden aportarte información sobre sus dinámicas de trabajo y su filosofía empresarial. Si los sujetos que observas tienen un cargo de responsabilidad, mejor aún. Si la empresa quiere transmitir unos determinados valores, sus líderes deberían predicar con el ejemplo –al menos públicamente–.

 

3. Las causas nobles

Frases como “no es lo que uno dice, sino cómo lo dice” son nuestras grandes enemigas en este caso. Insisto, no se trata de una cosa ni de la otra. Lo único que cuenta es lo que se hace y cómo se hace. Y es que por más que queramos fingir que nuestra empresa es un remanso de paz, buenrollismo y buenas obras, nadie se lo creerá si no actúas en consonancia.

 

De nuevo veámoslo con un ejemplo: estás entrevistándote para un puesto en el departamento de marketing de una compañía y el responsable de recursos humanos te insiste varias veces en que la empresa está muy concienciada en la integración de la mujer. Sin embargo, todos los patrocinios deportivos que realizan son a equipos masculinos. Ligeramente incoherente, ¿verdad?

Fíjate en los foros en los que participa, las charlas en las que intervienen sus líderes, los eventos que organiza y las acciones de RSC que realiza. Eso te dará todas las pistas que necesitas.

Con lo que si tienes que elegir qué ser, te recomiendo que optes por ser transparente. Identifícate con unos ideales sólidos y esfuérzate por transmitirlos. Es mejor invertir tiempo en construir una cultura de empresa coherente primero para comunicarlo después, que lanzarse a transmitir un mensaje que no se sustenta con la realidad de tu compañía. Terminarán por darse cuenta, interna y externamente, y esto afectará negativamente a los resultados de tu empresa.

 

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